En redes y recomendaciones populares a veces se afirma que beber agua de mar “nutre” o “desintoxica”, pero la ciencia es clara e indica que no es apta para el consumo humano. Contiene una cantidad muy alta de sal, cerca de 35 gramos por litro, mucho más de lo que los riñones pueden procesar. En lugar de hidratar, deshidrata, porque el cuerpo necesita usar más agua para eliminar ese exceso de sodio.
Su consumo puede provocar sed intensa, náuseas, vómitos, diarrea, mareos y aumento de la presión arterial. En casos más graves puede causar alteraciones neurológicas y dañar los riñones. Además, el agua de mar no es estéril y puede contener bacterias, virus, metales pesados y microplásticos.
Aunque se promociona el consumo de “agua de mar diluida”, no existe evidencia científica que demuestre beneficios frente al agua potable. La mejor opción sigue siendo simple y efectiva y consiste en beber agua segura. El mar es para disfrutarlo, no para beberlo.
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