Las proteínas vegetales pueden ser grandes aliadas durante la menopausia, especialmente cuando se eligen fuentes con un buen aporte proteico y un perfil nutricional completo.
La soya y sus derivados, como el tofu, el tempeh y el edamame, destacan entre las mejores opciones. Además de aportar proteína de alta calidad, contienen isoflavonas, compuestos que pueden ayudar a algunas mujeres a aliviar los sofocos. También sobresalen el tarwi, las lentejas, los garbanzos, los frejoles y la quinua.
Una forma sencilla de incorporarlos es incluir una porción de legumbres en el almuerzo, añadir tofu a salteados o ensaladas, y usar tarwi en rellenos o cremas. Los frutos secos y las semillas también complementan la alimentación, aunque su principal aporte son las grasas saludables más que las proteínas.
Para favorecer el mantenimiento de la masa muscular, procura que cada comida principal incluya una fuente de proteína y acompaña esta estrategia con ejercicios de fuerza al menos dos veces por semana.




