Entrenar en ayunas, comer un plátano antes de salir o tomar un batido de proteínas al terminar son opciones que dependen del tipo, la duración y la intensidad del ejercicio.

Antes de entrenar, los carbohidratos aportan energía, sobre todo si la actividad es intensa o prolongada. Un plátano, una tostada o un yogur con fruta son alternativas prácticas. Si se trata de una comida completa, lo recomendable es comer dos o tres horas antes.

Después del ejercicio, la proteína ayuda a reparar los músculos. Los huevos, el pescado y el pollo pueden cubrir esta necesidad sin recurrir a suplementos. Además, frutas, cereales, menestras y tubérculos ayudan a recuperar el glucógeno utilizado, especialmente si hay otra sesión de entrenamiento ese día.

En una caminata de treinta minutos, probablemente no haga falta comer algo especial. No todos los entrenamientos requieren batidos ni suplementos.

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