Sara Abu-Sabbah

La hipertensión arterial es una condición en la que la sangre circula por las arterias con una presión más alta de lo normal de forma sostenida. Muchas veces no da síntomas, pero con el tiempo puede dañar el corazón, el cerebro, los riñones y los vasos sanguíneos, aumentando el riesgo de infarto y derrame cerebral.

¿Dónde entra la sal? La sal contiene sodio, y cuando se consume en exceso hace que el cuerpo retenga más agua. Esto aumenta el volumen de sangre que circula y, como resultado, sube la presión arterial. Además, el exceso de sodio puede volver más rígidas a las arterias, dificultando que se relajen correctamente.

Un error común es pensar que beber agua junto a comidas saladas neutraliza el daño. No es así. El agua no elimina el efecto del sodio; el riñón necesita tiempo para excretarlo, y mientras tanto la presión puede elevarse.

La acción más efectiva y sencilla es reducir los alimentos ultraprocesados y priorizar las comidas frescas.

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