Sara Abu-Sabbah

Con los cambios hormonales, es común que algunas mujeres amanecen “hinchadas”, con el abdomen más pesado, los anillos más ajustados o las piernas más cargadas. Y aunque suele atribuirse a comer mal o a subir de peso, hay otro factor del que poco se habla: el cambio hormonal.

El estrógeno también ayuda a regular líquidos, circulación y sensibilidad a la insulina. Cuando empieza a disminuir, el cuerpo puede retener más sodio y agua, además de manejar peor los picos de glucosa. El resultado es más inflamación, distensión abdominal y sensación de pesadez, incluso sin haber comido en exceso.

Aumentar alimentos ricos en potasio y magnesio, como palta, verduras, menestras, cacao y yogur natural, puede ayudar a equilibrar los líquidos y mejorar la sensación de hinchazón. Dormir poco también empeora mucho este problema.

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