Aunque muchos conductores creen que cuidan su auto, en el día a día repiten hábitos que lo desgastan sin notarlo. Decisiones pequeñas, prisas cotidianas y “ahorros” mal calculados terminan pasando factura. Estos errores comunes reducen la vida útil del vehículo y elevan los costos sin que se perciban de inmediato.
Combustible. Circular siempre con el tanque en reserva obliga a la bomba de gasolina a trabajar sin la correcta refrigeración que brinda el combustible. Además, los sedimentos del fondo pasan al sistema, saturan el filtro y reducen la presión de inyección, afectando rendimiento y arranque.
Desalineación. Dejar pasar la alineación y el balanceo cambia cómo el auto pisa el asfalto. Las llantas se gastan disparejo y la suspensión compensa lo que no debería. Con el tiempo aparecen vibraciones, la dirección pierde precisión y el consumo sube sin que se note al principio.
Agua. Sustituir refrigerante por agua elimina la protección anticorrosiva del sistema. Sin aditivos, aparecen óxido, depósitos internos y riesgo de sobrecalentamiento, comprometiendo la bomba, el radiador y el termostato.
Mantenimiento. Postergar las fechas de mantenimientos no muestra consecuencias inmediatas, pero el aceite degradado pierde su capacidad de protección. Se forman residuos internos que afectan la compresión, potencia y el consumo. El desgaste ocurre de manera silenciosa.
Arranque. Encender y acelerar de inmediato somete al motor a fricción innecesaria. En esos primeros segundos el aceite aún no circula completamente, y las piezas trabajan sin la lubricación ideal, generando microdesgaste acumulativo.
Embrague. Mantener el pedal presionado en semáforos reduce la vida del collarín y del plato de presión. Ese esfuerzo constante genera calor innecesario y desgaste anticipado en el sistema.
TE PUEDE INTERESAR




