Los huevos frescos tienen una cutícula natural que los protege del ingreso de bacterias. Sin embargo, el calor acelera su deterioro. Según la Organización Mundial de la Salud y la FAO, cuando la temperatura ambiente supera los 20–25 °C, el riesgo de contaminación por Salmonella aumenta y la vida útil del huevo se acorta.

En climas calurosos como el verano peruano, sí se recomienda refrigerarlos, especialmente si no se consumirán en pocos días. El frío mantiene estable la calidad interna del huevo y reduce la multiplicación bacteriana.

Consejos prácticos

Guarda los huevos siempre en refrigeración, previa limpieza con un paño limpio y seco.

No los laves antes de guardarlos; el lavado elimina la cutícula protectora.

Sácalos del frío y lávalos solo al momento de usarlos.

Refrigerar los huevos en verano no es exageración, sino una medida sencilla de seguridad alimentaria.

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