Sara Abu-Sabbah

Después de una Navidad abundante, muchas personas sienten culpa y buscan métodos rápidos para bajar antes de la fiesta de fin de año. Sin embargo, esas soluciones exprés como dietas extremas, ayunos prolongados, diuréticos, laxantes o ejercicio excesivo no suelen funcionar y pueden provocar mareos, deshidratación, rebote, irritabilidad e incluso afectar el corazón.

Lo más efectivo y seguro es volver a la normalidad, sin castigar al cuerpo. Conviene priorizar comidas ligeras pero completas, con verduras, frutas frescas, proteína magra y carbohidratos enteros como camote o choclo. También ayuda beber suficiente agua y evitar el alcohol durante algunos días.

Además, mover el cuerpo con caminatas o actividad moderada favorece la desinflamación de forma natural. Es bueno recordar que lo que sube en dos o tres días no es grasa, sino líquido y una digestión más lenta. El cuerpo necesita equilibrio, no castigo.

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