La manteca de cerdo es una grasa que se obtiene del tejido del cerdo. Se valora mucho por el sabor que aporta y por su comportamiento al cocinar, ya que ayuda a dorar los alimentos, da buen cuerpo a los sofritos y mejora la textura de las masas, dejándolas más suaves y quebradizas. Por ello aparece en muchas recetas tradicionales.
El problema no está en usarla, ya que su efecto depende de cómo y cuándo se utilice. Como toda grasa, es muy calórica y contiene más grasas saturadas que varios aceites vegetales. Si se emplea todos los días en lugar de aceites como el de oliva o canola, puede dificultar el control del colesterol, especialmente en personas con riesgo cardiovascular. Además, cuando se calienta demasiado y comienza a humear, se deteriora y deja de ser una buena opción para cocinar.
Es recomendable no reutilizarla o hacerlo solo una vez, siempre que no huela extraño ni esté oscura. Cocínela a fuego medio y resérvela para platos donde realmente aporte sabor y mejore la textura de los alimentos.
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